Bitácora Clínica, Mitos, Prejuicios,Clichés,Creencias acerca de los Tratamientos de Toxicómanos, Los Profesionales, Las Instituciones y Las Familias
31.5.10
Agradecimiento a Virginia Hanglin
28.4.10
DIPLOMATURA PREVENCION DE ADICCIONES EN ROSARIO 2010
30.3.10
DIPLOMATURA EN PREVENCION DE ADICCIONES EN EL AMBIRO LABORAL 2010 DOSUBA-Grupo CP y CAPLA
27.7.08
Víctimas del Vaciamiento/Psicopatología y Abordajes
8.11.07
Paco, Extasis y medios de comunicación
9.10.07
Supervisiones Clínicas
22.9.07
Gracias a la Universidad Nacional de Córdoba y a la UBA
17.9.07
Agradecimiento
21.7.07
FM GRAFICA GRACIAS!
16.7.07
Adicciones y Sexo
AGRADECIMIENTO
14.1.07
PBC la nueva vedette en asistencia de toxicomanías
10.12.06
Marginalidad y los Nuevos Discursos: La Generación X
Como diría el novelista canadiense, Douglas Coupland, en su libro Generación X: “X es el símbolo de la indefinición por excelencia, y así se perfila toda una generación. X es la forma de nombrar el vacío: vacío de ilusiones, de proyectos, vacío de historia, pasión, deseo, un vacío tan estéril...”. Envidia demográfica es el rótulo que Coupland, cuyo antecesor literario y temático puede rastrearse en la novela acerca de los 80’, Amercican Psycho de Easton Ellis, aplica a este sufrimiento extendido a la juventud de los noventa. Otra prueba de esto es también la brillante y reveladora Nación Prozac de Elizabeth Wurtzel. Más cerca la película de Aristarain, Martín (H) toca el tema de la sensación de vacío de otro miembro de la Generación X. Lo que quiero dejar claro es que la Generación X está en Montreal, Boston, Merlo, Fuerte Apache, Ruanda, Sarajevo, Kosovo, San Isidro, Berlín o Budapest. La Generación X está globalizada. Y creo que este hecho no es demográficamente una coyuntura menor. No sólo no se trata de una cuestión menor, es también un destino trágico, desde cualquier perspectiva que se pretenda analizar. Pero eso no se está considerando seriamente y las consecuencias parecen no contar con demasiado espacio en la agenda de este fin de milenio. “El principio del exterminio no es la muerte, es la indiferencia estadística”. (4) Volviendo al inicio, sostengo que la así llamada Generación X, demográficamente está en estado de completa virtualidad, ni siquiera cuentan con un anclaje para ser incluidos en alguna estadística no estigmatizante, sólo son visibles públicamente a través de actos defensivos de transgresión con el objeto demostrar que existen, que son, aún fuera de los modelos socioeconómicos para los cuales son tan sólo un grupo para el cual se diseñan políticas de control social, para tranquilizar las conciencias de los funcionarios políticamente correctos y acallar los temores de los que sí han logrado pertenecer a la sociedad que prioriza desesperadamente lo arduamente obtenido. Teniendo en cuenta todo lo expuesto mi opinión es francamente poco optimista, no veo que las eventuales respuestas estén en sincronía con la urgencia de la crisis. No me es posible percibir acciones al menos paliativas del sufrimiento de enormes grupos sociales cruelmente expuestos a planes que distan de valorar el perfil humano en juego. Más bien lo que impresiona es una profundización del desamparo y abandono de millones de seres que perecerán irremediablemente victimizados por la falta de oportunidades, la inequidad, y el escaso interés en su supervivencia debido a que son funcionalmente innecesarios, no hacen falta, sobran. Quisiera honestamente ser prospectivamente menos escéptica y creer verdaderamente que es posible salir, como diría Borges, de la terca neblina en que parecen deambular los así llamados Gestores Sociales. Quisiera creer aquello que el sujeto se rescata como proyecto, no es sólo parte de una retórica oportunista. La caída en el tiempo, el tan rimbombantemente anunciado fin de la Historia, la ingenua creencia de la muerte de las ideologías y el imposible ideal de la objetividad en las ciencias sociales, son la muestra más inobjetable de un presente despiadado y el preámbulo de una muerte anunciada. En las actuales contingencias, el holocausto de una Generación más allá de la enunciación ininterrumpida de propuestas moralmente irreprochables, suena considerando la realidad de los posibles escenarios, por lo menos un acto de cinismo. Sin reparar en la recuperación de las utopías, de los valores dignificantes de las personas, de la potencia creadora de las comunidades, el no future de los punks, será el cadalso en que una vez más, otra generación será inmolada. Espero con toda mi esperanza, equivocarme.